Guacamole con chicharron de kale

Ingredientes

  • 1 cucharadita (o más, si quieren) de polvo de chile costeño
  • 1/2 litro aceite de canola (u otro aceite neutro)
  • 4 hojas de kale, grandes y bonitas
  • 2 aguacates maduros, listos para comerse, partidos a la mitad, sin el hueso
  • 40 gramos cebolla blanca, picada muy finamente
  • 1 chile serrano, picado muy finamente (si no quieren que pique, quítenle las semillas y las venas)
  • Sal
  • 1 limón verde, en cuartos

Preparación

  1. Primero hagan el polvo de chile costeño. Precalienten el horno a 90 grados. Tomen tres chiles costeños, secos, sin semillas; colóquenlos en una charola de hornear; rostícenlos en el horno durante una hora. Déjenlos enfriar. Muélanlos. Les va a sobrar pero el polvito sirve para un montón de cosas además de para sazonar el chicharrón de kale (¿un gajo de naranja? ¿unos pepinos con limón? Sí y sí).
  2. Suban el horno a 115 grados. Calienten el aceite en una cacerola mediana a 180 grados. Frían las hojas de kale hasta que estén crujientes. Pásenlas a una charola para hornear, con papel encerado, y hornéenlas 10 minutos.
  3. En esos diez minutos, hagan el guacamole. Nomás pongan la pulpa del aguacate, la cebolla y el chile serrano en un tazón. Aplástenlo con un tenedor hasta formar una masa más o menos uniforme. Un guacamole, pues. Sazonen con sal.
  4. Pongan una buena cucharada de guacamole en el centro de cuatro platos extendidos. No tiene que ser bonita pero calcúlenle suficiente para tres o cuatro mordidas. Encima, pónganle una hoja de chicharrón de kale. Que el guacamole quede oculto, como una sorpresita. Sazónenla con el polvo de chile y un poco de sal. Sírvanla con un cuarto de limón. Es una linda entrada. Primero hagan el polvo de chile costeño. Precalienten el horno a 90 grados. Tomen tres chiles costeños, secos, sin semillas; colóquenlos en una charola de hornear; rostícenlos en el horno durante una hora. Déjenlos enfriar. Muélanlos. Les va a sobrar pero el polvito sirve para un montón de cosas además de para sazonar el chicharrón de kale (¿un gajo de naranja? ¿unos pepinos con limón? Sí y sí).
  5. Suban el horno a 115 grados. Calienten el aceite en una cacerola mediana a 180 grados. Frían las hojas de kale hasta que estén crujientes. Pásenlas a una charola para hornear, con papel encerado, y hornéenlas 10 minutos.
  6. En esos diez minutos, hagan el guacamole. Nomás pongan la pulpa del aguacate, la cebolla y el chile serrano en un tazón. Aplástenlo con un tenedor hasta formar una masa más o menos uniforme. Un guacamole, pues. Sazonen con sal.
  7. Pongan una buena cucharada de guacamole en el centro de cuatro platos extendidos. No tiene que ser bonita pero calcúlenle suficiente para tres o cuatro mordidas. Encima, pónganle una hoja de chicharrón de kale. Que el guacamole quede oculto, como una sorpresita. Sazónenla con el polvo de chile y un poco de sal. Sírvanla con un cuarto de limón. Es una linda entrada.